Seguro que no soy el único participante en la Trans-Nomad con alguna experiencia en la organización de pruebas de enduro mtb, y tampoco el único que, con una u otra intención, o por simple entretenimiento, ha analizado de alguna manera la organización de la prueba. Voy a exponer aquí algunas notas.

Coorganizadores de la TransNomad, Sherpa Project es una firma con la que he tenido oportunidad de trabajar en el pasado. Parafraseando a su paisano gallego Pazos en la inolvidable  Airbag, son unos “profesionales”. Han desarrollado con solidez su oficio en la organización de carreras de enduro mtb, saben lo que se traen entre manos, planifican y ejecutan con eficacia lo relativo a la carrera, una carrera de 4 jornadas entre España y Francia, con un montón de traslados y en el Pirineo, con varias salidas alrededor de los 2.500m. de altitud. Y lo han hecho bien.

Organizan esta prueba al alimón con Inizia, una empresa dinámica, enérgica, vital, impulsados por la fuerza que da la convicción de trabajar para una causa que es justa y necesaria, porque hunde sus raíces en una tierra que aman: el Pirineo. Sienten la misión y eso engancha, y se nota, y nos llevan a vivir ese escenario colosal dándonos la sensación de que eres un huésped en su casa.

En la clausura de toda prueba mtb de cierta complejidad llega la hora de los agradecimientos y se oye algo así: “…esto sin la ayuda de los voluntarios no podría haberse realizado”. Los voluntarios, he reflexionado varias veces al respecto de esta figura. Al principio pensaba que era necesario definir las funciones de los voluntarios minuciosamente, pues realizan una función de cierta complejidad a la par que muy importante, y lo hacen de forma inconstante, muchas veces por primera vez; pero me equivocaba. Los voluntarios son personas que abrazan su rol, por que ellos mismos lo deciden, y cómo personas comprometidas, tienen el potencial de desplegar, no sólo su trabajo, si no su capacidad de decidir para que todo salga según debe. En momentos concretos actúan como núcleos autónomos de decisión. Este ámbito de decisión cercano es el que, por ejemplo, transmite la sensación de un buen o un mal “servicio al cliente” en una relación comercial, en una prueba de cicloalpinismo en que se convive cuatro jornadas, transmite mucho más.

Pero no sólo eso, si algo aparecerá seguro durante el transcurso de una prueba son los imprevistos, y sucederán en cualquier espacio físico por el que se desarrolle la actividad, (o incluso fuera). Cuando esto sucede alejado del centro de decisión, incluso con un sistema de comunicación correcto ,son los voluntarios quienes resuelven los imprevistos, en condiciones de presión y urgencia. No se pueden formar voluntarios para esto de hoy para mañana con un presupuesto normal, o están o no, y más que instrucción necesitan estímulo.

Además, la exigencia sobre esta función filantrópica se multiplica en una prueba cómo Trans Nomad, y el incremento no viene de la dimensión tanto como del concepto. La TransNomad es una prueba de mtb, pero mountinbike es una palabra compuesta, y si bien la TransNomad obedece al término, lo hace con poco equilibrio, es más mountain que bike. Los escenarios son alta montaña, lo cual quiere decir más imprevistos y más complicados que en entornos más dóciles.

Cómo digo he reflexionado acerca de la figura del voluntario, y he llegado a la conclusión de que posiblemente es lo que realmente marca la diferencia entre unas pruebas y otras, y es muy bonito, pura generosidad. La dirección de una prueba debe tener cómo una misión fundamental el “liar” a los voluntarios y mantener su vínculo emocional con el evento, no sólo decir la manida frase en la clausura, en mi experiencia, no todos los directores de pruebas mtb entienden esto.

Toda la organización de la TransNomad ha hecho un buen trabajo, y algo tan complejo ha salido bien, aun en circunstancias complejas. Inizia, Javi, han clavado lo de liar a la gente, y sí, yo creo que los voluntarios de la Trans-Nomad han marcado la diferencia entre una buena prueba deportiva y una experiencia única, memorable.

Personalmente me he comprado la camiseta de los Bike Patrol, cada vez que me la ponga me acordaré de ellos. La primera ruta BTT que haga tras la TransNomad me la voy a poner con los JeansTrack Heras que llevaban ellos, y me voy al monte más contento que unas pascuas.

Y en conclusión: si quieres montar tu propia TransNomad necesitas: una gente que controle los vericuetos técnicos propios de un evento deportivo muy complejo, necesitas una gente que viva con pasión el territorio de la prueba, y que tengan la capacidad técnica para convertir territorio en escenario deportivo, y necesitas una buena cuadrilla de voluntarios que sean unos auténticos fenómenos, gente muy buena y muy buena gente. Me dejo muchas cosas más, pero ara empezar ya es bastante, ¿no?

Salida con la equipación de Bike Patrol TransNomad