Quien nos iba a decir hace más de 20 años que regresaríamos a la Sierra de Guara para hacer Mtb.

No sé ahora, pero entonces éramos pocos los españoles que practicábamos el barranquismo allí, aunque los franceses ya eran multitud. También había escaladores, aunque no tantos como ahora, y senderistas, pero ¿bikers? Inconcebible.

Pablo Segura. Alquezar.

Y sin embargo, hace ya unos meses volvimos a la sierra, y esta vez a hacer Mtb.

No fuimos a los mismos lugares, nos instalamos cerca de Nocito, alejados del epicentro barranquista de Rodellar, y del epicentro turístico de Alquezar.  Desde allí hicimos un par de rutas que, próximas a las cabeceras de los grandes barrancos, nos llevaron por varios pueblos abandonados, y por las faldas del Tozal de Guara.

Me sorprendió la moderación que contrapone la orografía en esa parte de la sierra al exceso de Rodellar. Nos gustó, mucho: abundó la senda hacia arriba y hacia abajo, ciclable pero exigente, en un entorno suave y hermoso, bendecido por el otoño.

Lorenzo, Quiri, Javi, … no necesitan cerveza para soltar la lengua, pero no faltaba en el campamento base. El caso es que nos hablaron con pasión de la otra cara de la sierra, la que yo conocía tanto en sus profundidades, tan poco en sus espacios abiertos. “Si, se puede hacer mtb en Rodellar, pero no es para todo el mundo”. Ahí quedó, para mejor ocasión.

No podía ser mtb para todo el mundo El recuerdo del Mascún es roca. Por todas partes, cómo si el creador siguiera un proyecto a mano alzada de Gaudí, imponente en todas las dimensiones, irguiendo torres y puentes y fajas y muros … ¿territorio Mtb?

Mascún. ¿Encuentras al buitre?

El primer día tuvimos nuestra toma de contacto con una propuesta aledaña a Alquezar: La clásica ruta con una larga subida y buena bajada. En este caso las vistas sobre el Vero y Alquezar eran una guinda para una senda de buena pelea, entretenida y pedrolera. Ahí jugamos en terreno conocido. Nos quedamos con un gran sabor de boca y ganas de más para el día siguiente.

Fernando Marsal en Alquezar

Lo siguiente en el programa era la vuelta al Mascún. No la hicimos, es lo que tiene enfrentarse con locales a la amenazadora inestabilidad de la primavera. Cuando llegué al bar, Bego, Quiri, Javi y David ya tenían un plan B, con alternativas razonables según mudara el capricho de los meteoros, que se habían levantado resacosos y folloneros.

Empezamos por bajar desde Rodellar al Mascún, directo por una senda robada a la pared. Y enseguida, tras sobrecogernos con las dimensiones del entorno, nos metimos en el barranco del Andrebot, que subía enfrente.

Pablo Segura en el Mascún. Foto Quiri

Comenzaba el tramo de cicloalpinismo reestructurado, esto es: un largo porteo seguido de un tramo ciclable, justo al revés de lo que suele suceder en esta esforzada disciplina. Así llegamos al Dolmen de la  Losa Mora y luego fuimos a Otín.

Nos habíamos metido en lo que se parecía más a las rutas desde Nocito: sendas suaves hacia abajo, buenas hacia arriba, con algún porteo corto,… hasta que a nuestros pies se abrió el Mascún, un abismo entre paredones y pilares.

Faja Raisín. Foto Quiri

Lo que venía ahora era une estrecha senda que bajaba hasta confluir con el barranco Raisín. Seguramente estábamos en lo más hermoso de la ruta, y con toda seguridad el tramo más peligroso. No es que fuera difícil, pero era estrecho, y el mínimo error podía confirmarle al buitre posado sobre un imponente monolito que aquel era un buen lugar para entretener la mañana.

Pablo Segura en la Faja de Raisín. Foto Quiri

Alcanzado el barranco de Raisín reencontrábamos la Gurara más amable, pasábamos por Letosa y regresábamos a Otín. Después volvía la Guara abundosa con la Costera, una larga bajada para tomarse con calma. Con unas vistas brutales de las que más valía prescindir si no parabas, la exigente senda nos regresó al lecho del Mascún. Quedaba cómo un km con los pies a remojo por el Mascún y la senda que nos había traído desde Rodellar en sentido contario.

Vicent Milian. La Costera y la Cuca de Bellostas.

Algún osado, viniéndose arriba con el subidón, sentenciaría que esto es el auténtico Mtb, otros dirán que eso no es Mtb, qué es senderismo con exceso de utillaje. Yo ni quiero pontificar ni polemizar, así que lo dejaremos en eso, en que no es para todo el mundo. Pero para quienes es, resulta maravilloso, imprescindible. Y yo volveré a por la vuelta al Mascún.

P.D Algunas fotos son bonitas porque los lugares en que se tomaron son fantásáticos, Otras fotos además son buenas, las segundas son de Quiri Aquilue. Gracias majo.