Cada año, el día 8 de septiembre, en el Santuario de la Balma se representa la eterna lucha entre el bien y el mal. Con un aspecto bello y puro, un joven caracterizado de ángel, vence a un feo y deforme personaje que, ataviado de forma grotesca representa al demonio.

La imagen que acompaña estas líneas nada tiene que ver ni con esta manifestación del folclore y las tradiciones de Zorita, ni con los hechos, leyendas o creencias que la sustancian.