Este fin de semana hemos estado de estreno. De acuerdo con ese deslizamiento hedonista del que daba cuenta recientemente, me he provisto de una bici un poco más disfrutona, concretamente una Canyon Strive, que tiene 160 mm. de recorrido tanto delante como detrás. Eso por mi parte, por la suya, Alberto, maestro porteador curtido y de vuelta de las más estresantes escenas del BTT, se ha hecho con una, (cito textualmente), “Cerda Azul”. Aquí tenéis una exposición razonada de sus motivos, (muy recomendable): http://flowridemtb.wordpress.com/2012/06/08/la-logica-de-la-ineficiencia/.

La experiencia es en cierta forma paradójica, para ser un planteamiento “hedonista” acabamos reventados. Andar buscando todo el rato el lado interesante del terreno es un continuo subir y bajar en el que no hay descanso, pues cuando subes, subes, (está todo dicho), y cuando bajas las exigencias técnicas te obligan a mantener cierto tono en todo momento. En cuanto al tema de llanear, aquí simplemente no hay casi llanos.

Por lo que a la nueva bici se refiere decir que bajando te descarga mucho, pues traga más y perdona, y la trazada pierde importancia así como tu propia pericia, vamos que te ayuda mucho. Seguro que permite correr más, pero a mi no es lo que me interesa, no tengo prisa. Subiendo el límite está en tus piernas, la bici puede subir si tu puedes, no se encabrita, se agarra y es estable. Por lo demás si pillas asfalto o pistas buenas debes de saber a lo que estás, pues en el suelo “bueno” es donde esta bici no acaba de encontrarse, no es para eso.

En cuanto a la ruta en si combinamos, saliendo desde Morella, las rutas 13 y  26 del Centre BTT de Els Ports, dos propuestas de vocación “endurera”. La ruta 13 es una de mis favoritas, es variada y preciosa, tanto por dentro cómo por fuera: enebral, encinar, pastos, empedrados, robledal, pinar, … se van sucediendo sobre un firme de senda principalmente. Es una vuelta a la “Mola de la Garumba”, que se recorre cierta altitud y por ello con vistas profundas a Cinctorres, Forcall o Morella entre otros. No es un trayecto fácil, pero por motivos deportivos o de naturaleza “natural”, nadie que tenga oportunidad debería perderse esta ruta. La ruta 26 es la más fácil de las cuatro que comparten la ascensión a la “Mola de la Vila de Forcall”. Tiene también un porcentaje de sendero muy alto, y ofrece un descenso muy entretenido y bonito desde este monte protegido de Forcall hasta Villores. El GPS dice que 38’6 km. y 1.250 m. de desnivel acumulado, amén. Acompaño con unas fotos, como de costumbre no gran cosa para lo que las rutas ofrecen, invitados estáis a sacarlas vosotros mismos, valdrá la pena, (aunque no llevéis cámara de fotos).