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Trasteando por twiter me encuentro con un enlace encabezado con la siguiente pregunta: “¿Es conveniente practicar sexo antes de la competición deportiva?” Vaya, no debe de ser tan evidente la respuesta si alguien llega a formular la pregunta. Será cuestión de perspectiva.

Sea como fuere y sin entrar al trapo, me concederéis que alivia no tener que plantearte este tipo de disyuntivas, más que por la necesidad de elegir, por lo angustioso que tiene que ser andar por la vida dándole vueltas a cuestiones de esta índole, ¡qué estrés!. Entre tanto me vino a la memoria esta entrada del blog de wibikes, al que soy adicto. El control de todo en la vida de quien entrena para competir está llegando a unos extremos paranoicos, tensos, dolorosos, desdichados.

Hay muchas formas de entender el deporte, y preocupa la sorprendente y generalizada tendencia a asimilar deporte y competición, algo en lo que incluso el Consejo Superior de Deportes cae con una torpeza desastrosa. Pero no es lo mismo, el deporte enseña muchas cosas útiles en la vida, y el competir no es ni de lejos la más importante, valores como la superación, el esfuerzo, el trabajo en equipo, y los que se quiera están muy por delante y por encima, para quien suscribe, de la mera competición. Sin embargo todo lo que no es competir, no sale en la foto, y los beneficios que no se pueden fotografiar con trofeo y ramo de flores no se reconocen.

En estas andamos hoy después de un fin de semana en el que la nieve casi nos ha dejado “en blanco”, casi, ayer por la tarde aún disfrutamos de algunos singletracks entre nevada y nevada, caminos con vistas preciosas.

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