Comentaba en la entrada anterior la extrañeza y el placer que me provoca ahora salir en BTT sin más objetivo que precisamente ese, salir en BTT. Y es que en eso nuestro grupo ciclista, Piño Fijo, es un tanto particular.

Me explico: hay un lugar para quedar, y hay una hora, a veces, algunos nos llamamos por teléfono, o quedamos si nos vemos por ahí, también hay quien acude más. Una vez en el sitio comentamos a ver que queremos hacer, si hay restricciones de horario, si alguien se quedará en algún punto intermedio, si tiene preferencias en función de su condición física o sus gustos, … Con esto se decide la ruta y salimos. No es de extrañar tampoco que, a mitad ruta, cambiemos de idea y variemos el recorrido. En ocasiones programamos salidas especiales con más tiempo, pero este suele ser el modus operandi. Naturalmente esto únicamente pude ser así en un lugar cómo Morella, donde hay muchas rutas BTT que pueden iniciarse y finalizarse en la propia ciudad.

Programar las salidas de otra forma, proponiendo un recorrido con sus datos técnicos y todo eso, y haciéndoselo llegar a los posibles asistentes, tiene muchas ventajas, no lo dudo. Pero la forma de hacerlo de Piño Fijo tiene el gran aliciente de que reduce al mínimo los niveles de estrés. Después de tanto tiempo persiguiendo un objetivo en las salidas, ahora el hecho de salir en BTT se vuelve un acto divertido, deleitoso, casi indolente, si no fuera porque al final te salen 51 km de pistas y mucha senda y casi 1400 metros de desnivel acumulado. No se me han acabado las ganas, como ya dije esta BTT sienta muy bien.

Dejo unas fotos de muestra de la salida del sábado, en la que hicimos algunas variaciones sobre las rutas del Punto de Información de Portell.