Imagen

Internet y este invento de los blogs ciernen sobre nosotros la pastosa amenaza de la tabarra. Para “publicar” algo sólo hay que proponérselo, y el hecho de hacerlo no tiene necesariamente que tener alguna relación con interés que pueda despertar en todos aquellos que no lo han escrito. Habrá a quien le de igual, pero yo preferiría no resultar un tabarra: ni prodigarme en exceso, ni extenderme tampoco, y contar algo cuando tenga algo que compartir, algo que pueda interesar a alguien más que a mi mismo.

Imagen

Así viene siendo por fuerza, ya conté en mi última entrada que me encontraba fuera de circulación, y según he comprobado la escayola lastra la inspiración y el ánimo. Pero ya pasó, ya vuelvo a montar en bici, con amigos y cámara de fotos, ya puedo compartir al menos las fotos y alguna cosa más.

Imagen

Por ejemplo que el domingo pasado decidimos darle la vuelta a la Mola de la Garumba. Anduve dándole vueltas a esta ruta ya desde hace años, pero sólo en la cabeza. Costó conjurar la ocasión para recuperar algunos de estos caminos, entre otras cosas porque recuperarlos era también costoso. Pero lo hicimos, y es una de esas rutas que te hacen sentir orgulloso de tu trabajo, una ruta redonda, de parajes y panorámicas, y de conducción mtb, una ruta mítica: Vuelta Garumba.

ImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagenImagen