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Habrá que volver al formato tradicional tipo crónica, antes de que los compadres de mtb se fijen en la entrada de ayer y de muevo me echen en cara la excesiva profundidad en la que, me temo, he recaído.

Un esplendoroso día de BTT primaveral, con incidencias, no podría ser de otro modo con tanta gente y en una ruta endurera de este calibre. Por suerte ninguna pasó de “incidente”, y se resolvieron sin grandes complicaciones. Lástima el infortunio de uno de nuestros colegas que cayó a escasos metros de la salida y tuvo que abandonar, al parecer no fue mucho más grave que eso. Un abrazo desde aquí.

El resto de incidencias fueron mecánicas, la más grave la rotura de la vaina de un basculante de una Treck, que se seccionó por la mitad como si la hubieran cortado con una radial. A ver si se portan con la garantía de la que presume esta marca y se la cubren. Aquí dejo un testimonio gráfico del remiendo que se le práctico para salir del paso, (una chapuza tan aparatosa como ineficaz a la postre). Peor remedio tenía una cabra montesa que encontramos, y a la que habían aliviado de todo quebradero de cabeza por el contundente método de sustraerle la propia cabeza, (también la fotografiamos).

Para sorpresa de un servidor llegamos a Vallibona incluso antes que nuestros colegas que venían a pie por el Riu de les Corces, con lo que, antes de subir al autobús, nos pudimos relajar tomando unas cervezas. La degustación de exquisitos productos gourmet, que nos tenían preparadas las empresas que integran “Productes de Morella” al regreso estuvo a la altura de la jornada, si bien fue devorada con mucha mayor rapidez.

En fin, cumplimos horarios, disfrutamos de la abundante compañía y de una ruta que atesora la felicidad de todo biker amante del singletrack. Así da gusto.