Ya hace años, cuando todas las gasolineras tenían “gasolnero”, estaba tratando de manejar la manguera de la gasolina yo mismo, mientras el señor en cuestión atendía a otro cliente. Pero me aclaraba: apretaba la palanca poco y no salía casi,  o demasiado y se paraba. Vino aquel viejo cascarrabias y me dijo “hasta para gasolinero hay que saber”. Para algo tan sencillo como llevar la bici al hombro también hay que saber.

Y lo que enseña son las experiencias y los maestros. Aquí tenemos un ejemplo de lo uno y de lo otro: Alberto, que tiene mucha experiencia subiendo riscos bici al hombro durante horas,  está aquí ejerciendo de hermano y maestro.
Abstraído en la función gráfica no me fijé mucho, (para otra ocasión apuntes técnicos), lo que si observé es que había dos variaciones de la técnica:

Técnica a un hombro:

Nótese la precisa ejecución de  Alberto,  menos afinada en su atento alumno.

Técnica a dos hombros. No es sólo levantar la bici  y ya está, tiene su intrínculis

y su dominio requiere de las oportunas correcciones.

Al final todos obtienen su recompensa, cómo refleja la satisfacción aflorando desatada en la cara del alumno.

Buenas noticias: EL PORTEO INDOLORO EXISTE. Eso si, en su estudio es fundamental considerar la posición del el cableado en el cuadro.